



Rider reimprimió la baraja de Pamela Colman Smith cuatro veces y ninguna salió igual a la anterior. Acá están las cuatro, escaneadas, para mirarlas de cerca.

La primera tirada de Rider. Colores pálidos, casi acuarelados, y el trazo más fino de las cuatro.

La segunda tirada del mismo bloque. Mismo dibujo, más tinta: los azules y los rojos ya son los que todos reconocemos. Es la que usa este sitio.

Rider rehace las planchas. Los amarillos se van al mostaza y los verdes al oliva. La carta se ve más impresa y menos pintada.

La última de las históricas y la más parecida a las reimpresiones que se venden hoy. De acá sale la baraja que conoce todo el mundo.
Las diferencias no son de gusto: son de imprenta. Cada reimpresión se hacía con planchas nuevas y tintas del año, y el resultado cambiaba. La de 1909 se ve acuarelada porque la capa de color es finísima. En los años veinte la tinta se cargó y aparecieron los mostazas y los verdes oliva que hoy asociamos con «el tarot clásico», que en realidad son la tercera versión de un dibujo que empezó mucho más pálido.


Arrastra la manija. A la izquierda la primera tirada de 1909; a la derecha la Pam C, veinte años después.
Elige cualquiera de las 78
Cada fila es la misma carta en las cuatro ediciones, en orden cronológico de izquierda a derecha. Haz clic en el nombre para leer qué significa.
























































































































































































































































































































El archivo es sólo la mitad. La otra mitad son las 78 fichas con lo que dice cada carta, derecha e invertida.