Sin promesas que no se pueden cumplir

Qué es el tarot
y qué no es

Setenta y ocho dibujos de 1909 que sirven para mirar tu propia vida desde afuera. Ni más, y tampoco menos.

El tarot que casi todo el mundo conoce nació en 1909, cuando el ocultista Arthur Edward Waite le encargó a una ilustradora joven, Pamela Colman Smith, dibujar una baraja completa. Hasta entonces los arcanos menores eran lo que sigue siendo la baraja española: cinco copas dibujadas como cinco copas y nada más.

Smith hizo algo que cambió el tarot para siempre. Puso una escena en cada una de las 78 cartas. El Cinco de Copas dejó de ser cinco copas y pasó a ser una figura de capa negra mirando tres copas volcadas, con dos intactas a su espalda que no está mirando. Ese detalle —dos copas de pie que la figura no ve— es toda la carta, y no está en ningún texto: está en el dibujo.

Por eso esta baraja se puede leer sin haber memorizado nada. Las escenas hacen el trabajo.

La que dibujó las 78

Pamela Colman Smith

Le pagaron una suma única y modesta por el trabajo entero. Durante décadas la baraja se llamó simplemente «Rider-Waite», por el editor y por quien la encargó, y su nombre no aparecía en ninguna parte. Murió en 1951, sin dinero y sin reconocimiento, y sus obras se remataron para pagar deudas.

Hoy se le dice Waite‑Smith, que es lo mínimo. Cada carta que ves en este sitio la dibujó ella a mano, y en la esquina inferior de todas hay un monograma diminuto con sus iniciales.

Smith murió en 1951, así que su obra es de dominio público en Chile y en el resto del mundo. Las imágenes de este sitio son escaneos de ejemplares originales.

Cinco de Copas, edición Pam A de 1909

1909

Cinco de Copas, edición Pam A de 1910

1910

Cinco de Copas, edición Pam B de Años 20

Años 20

Cinco de Copas, edición Pam C de Años 20 – 30

Años 20 – 30

El mismo Cinco de Copas en las cuatro ediciones históricas. Compararlas carta por carta.

Lo que suelen preguntar

Lo honesto de una lectura

¿El tarot adivina el futuro?
No, y desconfía de quien te diga que sí. Lo que hace una tirada es poner delante de ti lo que ya está pasando, ordenado de una manera que cuesta ver desde adentro. El futuro que muestran las cartas es siempre condicional: hacia dónde va esto si nada cambia. Y las cosas cambian.
¿Hay que creer para que funcione?
No hace falta creer en nada. Una tirada funciona como funciona una buena conversación: te obliga a mirar el asunto desde ángulos que solo no estabas usando. Mucha gente que llega escéptica sale con algo útil, y no porque las cartas la hayan convencido de nada.
¿Las cartas malas son malas?
Las tres que más asustan —La Muerte, La Torre, El Diablo— son de las más útiles de la baraja, y ninguna anuncia una desgracia. La Muerte marca finales, La Torre derrumbes de cosas mal construidas y El Diablo apegos que se pueden soltar. En el dibujo de El Diablo, de hecho, las cadenas están flojas.
¿Con qué frecuencia conviene consultar?
Menos de lo que uno querría. Preguntar lo mismo cada semana no da más información: da más ansiedad. La regla clásica es no repetir una pregunta hasta que haya cambiado algo real, y en este sitio se cumple sola — la misma consulta el mismo día te devuelve la misma tirada.
¿Se puede preguntar por otra persona?
Puedes preguntar por tu vínculo con ella, que es distinto. Nadie lee la mente de alguien que no pidió una lectura, y quien te ofrezca eso te está vendiendo algo que no tiene.
Cómo funciona esto

De dónde sale lo que lees acá

Te lo contamos entero porque preferimos que sepas exactamente qué estás leyendo.

Los textos

Las 78 cartas —derechas, invertidas, en el amor, el trabajo y el dinero— las escribió Dennisse Andrea, que lee tarot hace 5 años. Nada sale de un molde ni se genera al vuelo.

El barajeo

No hay un dado detrás. Las cartas de tu tirada se calculan con tu nombre, tu fecha de nacimiento, las palabras exactas de tu pregunta y el punto donde cortaste el mazo. La misma consulta da siempre la misma tirada.

Las lecturas en vivo

Cuando agendas, es Dennisse Andrea con la baraja física en la mano, en videollamada o por audio. Ahí puede preguntarte de vuelta, que es lo que una tirada escrita no hace.